Epidemia de abusos

Manuel J. Jáuregui
Efectivamente, nos golpea en México una epidemia, mas no de zika o influenza: es una epidemia de abusos por parte de monopolios gubernamentales y de oligopolios extranjeros en contra de las pymes mexicanas y los consumidores. Las condiciones económicas desatadas han servido de pretexto para que en la cadena de producción los grandotes abusen de los chiquitos, económicamente hablando, sin importarles los efectos que su “bullying” económico tiene sobre proveedores o clientes.

Si usted contrató un seguro de gastos médicos, si no es que ya le notificaron está a punto de que lo hagan: a partir de ya, “porque yo digo”, las primas se elevan un 30 por ciento. Si no paga, le cancelan la póliza.

Con los brazos abiertos y extendiéndoles beneficios que van más allá de lo que se le ha proporcionado a la industria nacional, empresas como la automotriz coreana KIA llegaron a Nuevo León recibiendo miles de millones de pesos de “incentivos” que rebasan lo que el Estado puede cumplir. ¿Cómo corresponden? ¡Atropellando a sus proveedores mexicanos, imponiéndoles condiciones leoninas y, en un caso que conocemos, recurriendo a engaños y triquiñuelas para apretarle al torniquete a todo para luego desangrarlos demorando pagos o no respetando los precios pactados!

El ejemplo de estas prácticas abusivas lo da el propio Gobierno en Pemex y la CFE en donde el pago a proveedores no se da o se demora tanto que es como si no existiera. ¿Qué plazo le extiende a usted, amigo lector, el Gobierno para pagar impuestos, cuotas del Infonavit, IMSS o luz? ¡Cero! Un día de atraso causa intereses moratorios, castigos y recargos. ¿Por qué entonces permitimos que haya quien pague lo que debe cuando le da la gana?

Hay algunas trasnacionales que operan en México, por ejemplo, “WALMART” y otras similares, que se pueden tardar de 90 a 120 días para pagar a sus proveedores, descapitalizándolos, obligándolos a recurrir al mercado de deuda con tasas en aumento, perjudicando la rentabilidad de la empresa al forzar mediante tácticas de bullying a que sean los proveedores pymes quienes financien sin intereses a los gigantes. ¡Esto no está bien y no debe tolerarse!

Tenemos en nuestras manos un comunicado de la cervecera holandesa Heineken que opera en México tras la compra de la Cervecería Cuauh- témoc en el que textualmente avisa a sus proveedores: “La política de pagos de ‘CCM’ a partir de octubre de 2015 migró a noventa días de pago mismos que serán transferidos al ÚLTIMO día del mes de vencimiento”. Si usted es proveedor de Heineken y presenta su cobro los primeros días de marzo (mes con 31 días) estos señores por sus pistolas se reservan el derecho de liquidarle lo que le deben ¡120 días después! Estos holandesitos están peor que el Gobierno, exhiben una soberbia impresionante en fijar de manera unilateral condiciones desventajosas para los proveedores.

A ellos lo que les importa es que su “balance financiero” se mire muy bonito, pues mostrarán números trimestrales esencialmente falsos: números que reflejarán ingresos sin gastos que no han realizado porque no pagan y los están financiando sus “buleados” proveedores.

Este comportamiento abusivo no debe permitirse en México y para evitarlo pudiera haber dos soluciones: 1.- Que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores señale y castigue con multas a las emisoras que cotizan en nuestro índice que traigan cuentas por pagar de más de 30 días. 2.- Que nuestro Congreso promueva una nueva Ley de Comercio en la que determine como abuso de usura el no pagar a los proveedores en un plazo de 30 días… a partir de los cuales quien no pague incurriría en la aplicación de intereses moratorios equivalentes al doble de la tasa de interés vigente.

A las empresas extranjeras se les invitó a participar en nuestra economía y aprovechar sus ventajas competitivas, mas no a abusar impunemente de las pequeñas y medianas empresas imponiéndoles condiciones unilaterales. Es obligación del Gobierno regularlas para que no abusen imponiendo su tiranía económica sobre las pymes que quedan indefensas ante las prácticas predatorias de los gigantes de la economía.